Hace rato que tengo ganas de hacer esto, el problema es que a veces el tiempo me pasa demasiado rápido para todo lo que tengo ganas de hacer, ustedes sabrán que ser madre de tres, esposa, hija, escritora y emprendedora puede ocupar bastante tiempo.

La idea es ir compartiendo pensamientos aquí en el blog, cosas que pienso o siento, que me pasan o me pasaron, recomendaciones de libros, además de las noticias sobre los míos. Textos que antes tenía en otro blog (en la época que no me gustaba que leyeran lo que escribía) o simplemente situaciones a las que me enfrenta la vida. La idea es compartir y que luego podamos hablarlo por las redes sociales (historias de Instagram)…

Hoy para abrir esta nueva sección, quería que hablemos un poco sobre la amistad. Un tema vidrioso para mí… En varias de mis novelas hablo sobre la idea de que la vida es como una escuela en el que uno va cursando materias y reprobándolas siempre que no haya aprendido la lección correspondiente, así como en la vida real, ¿no? Algunas cosas se repiten en nuestras vidas una y otra vez, ¿te suena eso? Situaciones similares, o personas similares que nos llevan al mismo sitio después de un tiempo. Normalmente acabamos un poco golpeados con estas historias y nos terminamos preguntando: ¿por qué a mí? ¿Por qué otra vez?

Algo que aprendí con mis lecturas de autoayuda es que esas cosas suceden porque no aprendemos la lección, es la manera en que la vida te reprueba y te manda a repetir el año… Aquello se seguirá repitiendo en tu vida hasta que hagas un alto y te preguntes qué es lo que debes aprender de esa situación. No somos víctimas de las cosas que nos pasan (como nos gusta o aprendimos a creer), y recién cuando nos damos cuenta de que somos capaces de cambiar el rumbo de nuestras vidas es cuando tomamos las riendas de nuestra propia historia y nos decidimos a ser los escritores de nuestros capítulos. Me vas a decir que no tienes la culpa de enamorarte siempre de la misma clase de personas que luego terminan engañándote o que no es tu culpa que todos tus amigos siempre terminen por fallarte… Y te voy a responder que sí, que mayormente es tu culpa, porque estás atrayendo a esa clase de personas con tus inseguridades y tus miedos, y tú eres quien está llevándote una y otra vez a esas mismas situaciones porque no aprendes lo que debes aprender de ellas. Verás que una vez que lo comprendes, y, sobre todo, lo incluyes en tu vida, las cosas comienzan a cambiar…

Yo primero esto lo leí, lo comprendí, pero no fue sencillo introducirlo a mi modo de vivir… a veces necesitamos caernos y golpearnos varias veces para entender… así que no te desanimes, no digo que es algo sencillo, es una tarea diaria que vamos haciendo en miles de situaciones a lo largo de nuestras vidas, es nuestro camino de aprendizaje para ser mejores personas.

En mi caso, como te dije antes, la amistad ha sido un tema bastante vidrioso, no sé bien por qué (aunque una pista tengo) o cuando comenzó, pero lo cierto es que la mayor parte de mi vida crecí huyendo de las amistades verdaderas y encerrándome en mí misma por miedo a terminar sufriendo. Sin embargo, por otra parte, he vivido la vida anhelando tener esa mejor amiga, casi hermana, con la que compartir hasta el más mínimo secreto, en la que confiar ciegamente y en quien poder recostarme. Esa que siempre aparece en las películas y los libros y está listísima para dar su vida por la protagonista. ¿Se te hace conocido?

El caso es que esa amistad no llegó nunca, y las veces en que le di a una persona tal responsabilidad (porque al final es eso lo que hacemos con las personas, le damos una mochila con nuestras expectativas y un guion que debe cumplir), no me salió bien… aunque debo admitir que lo disfruté mucho mientras duró. ¿A qué precio? Terminé muy mal, con mucho dolor y mucha tristeza cargada en mi alma.

Para las personas normales, esto es increíble, ¿quién demonios sufre tanto por una amistad? ¡Tú eres un poco rara! Son cosas que escuché a lo largo de este tiempo… Lo que pasa es que soy una persona altamente sensible, lo que me permite ser artista y comprender las emociones que luego transmito en mis letras, pero que, a la vez, me cuesta el dolor de vivir las cosas de una forma más intensa… Y bueno, ser PAS (persona altamente sensible) tiene sus ventajas y sus desventajas, y no es algo que pueda cambiar así como así, y tampoco sé si deseo hacerlo.

El caso es que he llegado también a una conclusión, las cosas que nos prohíben en la infancia/adolescencia se quedan en nuestro interior, las escondemos, las enterramos, aparentemente las olvidamos o superamos, pero tarde o temprano salen, y entonces eres una mujer hecha y derecha de 30 o 40 años, con situaciones en las que vives y sientes como si tuvieras 14 o 15 o la edad en la que enterraste aquello. Esto lo entendí hace poco, cuando escuchando a una amiga me pregunté cómo podía sentirse así a nuestra edad, pero entonces comprendí que yo soy igual en otros aspectos de la vida, me vi a mí misma desde afuera y entendí que soy así en aquellos aspectos en los que tuve que enterrar algún deseo o sueño y no pude aprenderlo correctamente porque por algún motivo me lo limitaron o me lo prohibieron.

No viene al caso hablar de eso ahora, pero la amistad es uno de esos puntos… Por un lado, crecí creyendo que las personas no son confiables y que las amigas mujeres son de lo peor, que no debía confiar en nadie porque sí o sí me fallarían… y por otro lado, enterré mi anhelo de vivir esa amistad adolescente tan entregada y profunda, tan perfecta e idílica que leía en los libros que amaba… ¿Resultado? Una mujer adulta con la vida hecha buscando esa amistad que enterró a los quince y pretendiendo vivirla en una época en que todas las mujeres de mi edad que han vivido esta etapa con normalidad están en otra cosa. Y una vez más terminar sintiéndome una tonta que no encaja nunca… Porque esa es la sensación que me ha acompañado siempre: no encajo.

Por eso soy un alma solitaria, alguien que se ha convertido muchas veces en la amiga incondicional capaz de dar todo por la tan esperada mejor amiga, capaz de prestar dinero, capaz de ir al infinito y más allá, capaz de entregar su tiempo y su alma… ¿a cambio de qué? De un te quiero, de un te extraño, de un eres importante para mí que muchas veces (casi siempre) se quedaba solo en palabras que se diluían con el tiempo. ¿Y cuando yo necesitaba hablar? ¿Cuándo yo necesitaba llorar? ¿Cuándo yo necesitaba un abrazo? No había nadie allí, solo había silencio acompañado de un no tengo tiempo o no me apetece estar para ti ahora. Y eso duele…

Hoy he comprendido muchas cosas a nivel intelectual, no todas todavía a nivel emocional… pero aquí estoy, en plan de observar las amistades de los demás y cómo se comportan aquellos que tienen tantos amigos y a los que tan fácil les resulta confiar y compartir. Quiero aprender un poco de ellos, tratar de autoanalizarme para ver qué es lo que estoy haciendo mal, qué no funciona, en qué me equivoco… Algunos puntos ya los tengo claro, pero no es suficiente aún… todavía queda camino. Despegarme del guion o del rol de mejor amiga que espero y aceptar que la gente es el resultado de su vida y de su historia y que nadie seguirá mi guion, sino que me toca a mí aprender a aceptar a las personas como son, así como también dejar de entregarme a quien no me merece ni merece mi amistad, es una de las tareas en las que estoy trabajando.

Esa es una lección importante que aprendemos tarde o temprano, ya sea en la amistad, el amor o las relaciones familiares: No todo el mundo merece tu tiempo, tus ganas, tus lágrimas, tus secretos, hay gente que no te merece y cuanto antes te des cuenta, mejor…

Justamente hace unos días compartí una frase de la novela que estoy escribiendo actualmente, Un salto al vacío, que decía así: «Pedir que te quieran, hacer cosas para que te valoren, rogar que te den un poco de cariño, lo único que hace es destruir tu autoestima hasta reducirlo a nada». Esto lo aprendí a los golpes, a veces no nos damos cuenta de que alguien no nos está tratando como merecemos, o si nos damos cuenta nos hacemos los desentendidos, ¿por qué? Porque anhelamos esa relación, porque le estamos poniendo a esa persona la mochila de nuestras expectativas y esa persona no la quiere, nos lo demuestra con su forma de ser con nosotros, pero callamos y pagamos ese precio por el simple hecho de tener a esa amiga soñada o a ese novio/novia anhelado, porque creemos que si es un familiar nos tenemos que tragar ese trato, porque no nos damos nuestro lugar y aceptamos migajas porque tenemos hambre.

No se trata de creerse superior a los demás ni mucho menos de pretender que todos giren a nuestro alrededor, se trata solo de respetar y ser respetados, de dar lo que el otro merece y recibir lo mismo, las relaciones que no se basen en esa igualdad no funcionan, y uno tarde o temprano termina sufriendo, y el que acaba mal, normalmente es quien dio más, el que se entrego por completo a cambio de las migajas de la otra persona, quién pensó que así lograría ganarse el cariño del otro… El cariño no se gana, o se da o no se da, o está o no está… y si alguien no demuestra con hechos que te ama, sea por el motivo que fuere (y no le busques excusas que yo sé que muchas veces somos expertos en eso), mejor lejos que cerca…

Aclaro que amo a las personas que pasaron por mi vida y que han sido mis maestras en estas etapas de mi vida. Amo a esas mejores amigas que me hicieron tan feliz, aunque después me doliera la vida, las amo porque fueron parte de mi aprendizaje y porque gracias a ellas soy mejor persona. Con algunas ya no hablo, otras siguen en mi vida, están ahí, de alguna manera… y mantenemos una amistad más madura y menos idílica.

Esta es parte de mi historia y lo que quería hoy compartir contigo, espero te haya gustado y te animes a dejarme un comentario. Me gustaría leerles…

4 comentarios

  1. Que lindo lo que escribiste ❤️ te encontré por Wattpad, soy @LadySkywalker. La parte de la mejor amiga que anhelas me pasa constantemente, el querer a alguien cercano al que poder contarle todo. Yo también porque soy bastante tímida, pero espero poder abrirme a conocer nuevas personas.

  2. Hola soy una persona adulta con mi vida hecha tengo mi marido y tengo 2 hijas pero siempre me he sentido sola en lo que respecta a la amistad siempre soy yo la que está para escuchar para dar algún consejo pero cuando yo necesito alguien nunca hay nadie leyendo tu historia me sentí tan identificada con cada cosa que decías me encantaría encontrar esa amistad que describes en los libros pero ya es muy tarde para eso …….
    que tengas un feliz año

  3. wow es muy cierto lo que dices , destruye nuestro autoestima y nos deja hecho tira, creo que de todo lo que nos pasa está en nosotros la capacidad de que la situación nos afecte en un daño mayor y menor ( nos afecta como quiera). Gracias por compartir con nosotros esta parte de tu historia y amoo un salto al vacío (bueno casi todas tus historias ).

  4. Es tan cierto lo que dices que aveces el tan deseado por qué no llega ya que lo tenemos a nuestros pies y no nos damos cuenta, siempre te lo diré eres y serás mi escritora favorita contigo he aprendido mucho, me he equivocado pero siempre con tus libros se escoger el buen camino, gracias por esto y más

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