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Lo que tengo para ti

Dicen que aquello que cuesta es lo que más se valora. El camino no ha sido fácil para Rafael ni para Carolina, el destino y sus propias decisiones los han separado una vez más. Y, aunque ya mucho han aprendido por separado, la vida aún estará llena de sorpresas y aprendizajes.


Es mucho más el tiempo que han estado separados que juntos, el amor que dicen tenerse se ha visto puesto a prueba en varias ocasiones.

Cuando sus caminos se vuelvan a unir deberán enfrentarse a nuevas decisiones, el perdón volverá a ser la clave y, así como por separado han sido capaces de descubrir el rumbo personal, deberán aprender a conocer de nuevo a aquella persona en la que se han convertido para así decidir si aún queda en cada uno algo para el otro.

Sueños de Cristal

Se dice que todos tenemos un ángel de la guarda, uno que se nos es asignado desde antes de nuestro nacimiento y que debe velar por el bienestar de nuestra alma y cuerpo durante nuestra estadía en la Tierra. Elisa tiene uno, al igual que todos los demás, solo que ella cuenta con una peculiaridad: desde muy pequeña puede verlo y hablar con él. A pesar de que no siempre es sencillo vivir con alguien que te sigue a todos lados y te recuerda lo que no debes hacer, ellos han logrado de cierta forma armonizar y crear una especie de amistad. Sin embargo, de un momento a otro las cosas cambian. El mundo se enfrenta aun destino fatal y Caliel se encuentra frente a la difícil decisión de elegir entre cumplir las órdenes que le han sido dadas o salvar a su protegida y amada amiga. Y en medio de la tribulación y la oscuridad de los últimos días de la Tierra, cuando parece que, finalmente, todo está acabado, aquello que se creía extinto vuelve y enciende una llama de esperanza para la humanidad.

La chica de los colores

Celeste era una chica con una discapacidad a quien, a raíz de un accidente, le habían amputado ambas piernas a la edad de diez años. Gracias al apoyo de su familia —en especial al cariño y confianza que le brindó su abuelo—, fue capaz de superar los momentos difíciles causados por la adversidad. Encontró entonces en el arte, y específicamente en la pintura, una forma de liberar su alma, de volar a los rincones a los que físicamente no podría llegar. Así, entre cuentos infantiles y sirenas, fue capaz de crecer y convertirse en una mujer hermosa, talentosa y, sobre todo, independiente.

Pero, y ¿el amor? El amor la hacía sentir vulnerable. No lo esperaba, creía que las cosas para ella serían así: una vida solitaria y llena de cuadros por pintar. Entonces apareció Bruno, un chico de una ciudad distinta, de una clase social diferente, pero con muchas ganas de llenarse de los colores de Celeste.

Bruno le demostrará que el amor no entiende de diferencias ni de limitaciones, que los recuerdos que guarda el corazón son más importantes que los que guarda la mente, y que el amor existe para todos. Celeste encontrará en Bruno al chico de los cuentos que le contaba su abuelo y, de paso, descubrirá que este tiene muchas más historias que contar, además de las que ella conocía y que los secretos del pasado pueden afectarlos a ambos.

Celeste y Bruno serán testigos de un amor predestinado en el tiempo, una revancha de la vida, un lienzo en blanco lleno de colores por pintar y descubrir.

Tu música en mi silencio

La maestra de piano le enseñó dos cosas importantes: primero, que para tocar música no es necesario oírla, sino sentirla; y segundo, así como no hay luz sin oscuridad, como no hay bondad sin maldad, tampoco es posible la música sin el silencio. Y ella así lo creyó.

Un día, se dio cuenta de que también había música en sí misma, que su corazón se aceleraba, sus piernas se aflojaban y su interior vibraba cuando él, Daniel, estaba cerca. Y es que él había traído la música a su vida: la del piano y la de su propia alma. Era él quien llenaba de melodías la quietud en la que vivía, por lo que cuando se fue, la música también se acabó.

Y es que crecer duele, y la pobreza es enemiga de los sueños; pero entonces, sumida en el más profundo y absurdo silencio causado por la desazón y los problemas de la vida, recordó la lección de la maestra: no hay música sin silencio. Y así, su corazón volvió a latir, y en su quietud volvió a sonar aquella melodía.

Con los ojos del alma

Ámbar perseguía la libertad, esa era la palabra que marcaba su camino. Volaba de un lado al otro en búsqueda de un lugar donde por fin se encontrase a gusto, un sitio que la hiciera sentir parte de algo, de un todo. Pero nunca lo hallaba, porque cuando la novedad pasaba, simplemente todo se repetía en su interior, los recuerdos y temores afloraban, y ella volvía a huir.

Mariano estaba lleno de estructuras y organización, esa era la forma como lograba sobrevivir y destacarse en la vida académica, a pesar de su discapacidad. Necesitaba crear una fortaleza en torno a su persona, asegurarse de que nada pudiera sabotear todo lo que había logrado. Para ello, tenía solo dos armas: su inteligencia extrema y el poder que le otorgaba su cargo. Con ello manejaba a los que lo rodeaban, lograba que le temieran porque pensaba que solo con el miedo obtendría el respeto que tanto ansiaba. Pero lo cierto era que se sentía inferior al resto y había creado ese solitario mundo para protegerse.

Un día, sus caminos se juntaron y sus personalidades sacaron lo peor de cada uno. El orgullo se convirtió en la barrera que ambos utilizaron para poder evadir lo que en realidad sentían, aquello a lo que tanto temían. Ámbar no deseaba perder su falsa libertad y Mariano no quería ser vulnerable para nadie; aceptar el amor no era algo que estaba en sus planes. Pero los planes no siempre se cumplen y el destino tiene caminos misteriosos.

El amor después del dolor

No hay dolor más grande, ni tristeza más profunda, que aquella ocasionada por la pérdida de un hijo; Miriana lo vivió en carne propia. Cuando él se fue, gran parte de ella se perdió también. Su alegría de vivir, sus ilusiones y sus sueños. Ya nada tenía el mismo sentido ni la misma importancia. La depresión abatió su mundo, su matrimonio, su carrera, su familia y su futuro, dejándole deambular en la nada de la soledad que la acechaba por las noches y los rutinarios días grises en los cuales tratar de sobrevivir. Entonces la vida de Miriana toma otro rumbo, un encuentro con Nicolás refresca la memoria de su corazón, aviva la llama del amor y revive de esperanzas aquello que parecía acabado. Así, en medio de un camino cargado de aprendizajes, lleno de momentos buenos y de otros más difíciles, Miriana es testigo de misteriosos sueños llenos de revelaciones y sorpresas a raíz de los cuales volverá a pintar de colores su mundo, encontrará el aliento para seguir respirando, y dará cabida en su vida al amor que trae el perdón y que es capaz de sanar el dolor.

Lo que me queda de ti

Dicen que nada sucede por casualidad, que cada persona llega a nuestra vida con un objetivo y nos trae un aprendizaje. Están quienes se quedan por mucho tiempo a nuestro lado y quienes se van pronto para seguir con su propio camino. Lo cierto es que todos dejan una huella que, en ocasiones, puede ser imborrable. Cuando esa clase de personas ya no están, el vacío se hace inmenso y seguir resulta doloroso.

Rafael lo ha entregado todo por amor. Lo único que le queda es el vacío que deja la ausencia de alguien a quien amó con todas sus fuerzas; los recuerdos, que algunas veces reconfortan, pero que también duelen; las preguntas sin respuestas y los sentimientos contradictorios a los que se ve enfrentado tras el abandono.

Cuando las historias de amor fracasan, llueven los «quizá».

Quizá, si se hubieran encontrado en otros tiempos. Quizá, si Rafael no se hubiera entregado tanto. Quizá, si Carolina hubiera abierto los ojos a tiempo. Quizá, si su falta de autoestima no la hubiese destruido. Quizá, si el amor hubiera vencido al egoísmo. Quizá, y solo quizá, la historia hubiera sido diferente.

Lo cierto es que años después de un adiós inesperado la herida sigue abierta en el corazón de Rafael. Él sabe que no puede continuar sin cerrar esa historia. Pero, para ello, necesitará enfrentar a la chica que le robó su alma, su corazón, su vida y sus pensamientos por mucho tiempo. Tendrá que enfrentar a la mujer que le rompió el corazón y que, de pronto, está más cerca de lo que ha esperado.

Lo que aprendí de ti

Dicen que somos resultado de nuestras experiencias, aunque a veces esas experiencias no son las mejores. La vida puede poner muchas dificultades en el camino, situaciones capaces de cambiar nuestra perspectiva acerca de todo lo que consideramos certero.


Carolina Altamirano tuvo que enfrentarse a una vida llena de vacíos, a una vida de soledad, de abandono y de maltrato. Ella encontró la forma de salir adelante, aunque no siempre sus elecciones fueron las correctas. Su historia, cargada de conflictos, la llevó a cometer grandes errores y a tomar pésimas decisiones, aun cuando pensó estar haciendo lo correcto.


A Carolina siempre le tocó perder, pero cuando creyó que ya no había salidas la vida le dio una revancha que ella supo apreciar. Entonces, en búsqueda del perdón, descubrió que, a veces, las oportunidades llegan disfrazadas de situaciones que no nos agradan, que la vida es una escuela en la que aprendemos a base de prueba y error.